La película de Adam Elliot reflexiona sobre la pérdida, la identidad y la resistencia frente a las terapias de conversión
La película de stop-motion, dirigida por Adam Elliot y nominada al Oscar a Mejor Película de Animación, es una historia sobre las pérdidas acumuladas, sobre aquellos duelos que se convierten en objetos, de cicatrices visibles, pero, también las invisibles.
La cinta, con el característico estilo de stop-motion de Elliot, nos transporta a la Australia de los años 70, donde seguimos la vida de Grace Pudel, una niña solitaria, inadaptada y apasionada por coleccionar figuras de caracoles.
Su mundo cambia drásticamente tras la muerte de su padre, un suceso que la separa de su hermano mellizo, Gilbert, sumiéndola en un profundo estado de ansiedad. Sin embargo, la llegada de Pinky, una anciana excéntrica con un espíritu vibrante, la ayudará a encontrar una nueva forma de ver la vida.
Estrena en las salas de cine este 20 de febrero.